Futura mamá!
Caminábamos por la calle el otro dÃa y vimos estos carteles. La verdad ni les presté atención porque pensé que eran de publicidad qualunque. Mi hermano me hizo notar que eran carteles del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Me espanté! Qué cosa tan horrible!! ya empiezo a extrañar el buen gusto (con altibajos, claro) del gobierno anterior en cuanto a publicidad en vÃa pública.
Macri, usted que es Mauricio… ¿qué le pasó? Comprendo que deba modificar la forma de comunicar; transmitir que ha habido un cambio de gestión. Pero, sinceramente, nunca entendà lo de borrar de un plumazo lo que se venÃa haciendo bien y empezar todo de nuevo.
Mensaje: me perece correcto (”Festejemos con responsabilidad”) y emotivo (”pensá en vos y en los que más te quieren”… cierto yoismo que es muy corriente en esta sociedad individualista, aunque para la gramática “el burro” siempre vaya por delante)
Colores: bajando un poco el tono amarillo rabioso del PRO, el celeste y el blanco es un color que remite a Patria. Sin embargo hay colores que puestos unos sobre otros vibran de manera poco feliz, tal es el caso de el negro sobre este tipo de celeste. (para los/as chicos/as diseñadores, comprensé este libro).
¿Cuál es el objetivo de un cartel? Transmitir un mensaje. ¿Cuál es el objetivo de un cartel del gobierno? independientemente del mensaje es transmitir claridad, seguridad y autoridad.
Anda dando vueltas una carta dirigida a la Sra Presidente de la Nación, Dra Cristina Fernández de Kirchner. Es mÃa, la escribà yo solita y me hago cargo.
No, no soy chupamedia como los de “Ka”, digo lo que pienso y lo que siento. Sin ánimos de ofender, por supuesto. A propósito, el sitio Diario Casual también es mÃo, para los que aún tienen dudas.
¿Quedó claro o hay que echarle agua?
Tags: aclaración, Anécdotas, argentina, autorÃa, educaciónMe interrogo sobre la condición humana actual, la axiologÃa inmersa en los dibujos animados y la escala de valores imperante. Al final: dibujitos de ayer y hoy, para comparar y reflexionar
Hoy más que nunca los dibujos animados son parte de los recursos educativos de la sociedad, aunque ésta no parezca reparar en ello.
Los dibujos animados plasman ideologÃas, formas de hacer, pensar y sentir. Al igual que los libros de textos escolares, y aún más tempranamente, van formando la mente del niño, su lenguaje y su manera de interpretar el mundo que lo rodea. La cultura del consumo, la falta de tiempo propio (”los divinos ocios” de los que nos hablaba Platón) y la ficticia necesidad de la eterna juventud, son tres de los factores que atentan (quizás inconscientemente) contra la salud fÃsica, mental y emocional de los niños.
Tags: educación, ideologÃa, padres, reflexiones, you tube
Linea 168 :: Interno 63 :: Chofer :: 624 :: 9:31 AM
Después de esperar un buen rato vino el colectivo (también llamado omnibus, bus o micro). Cómo será de raro encontrar un chofer con onda que me dieron ganas de postear la experiencia.
El tipo: simpático, tenÃa paciencia con las monedas rebeldes, te arrimaba el colectivo al cordón, no frenaba de golpe (salvo en una ocasión en la que todos saltamos como gritando: “bingo”).
No conforme con estar de buen humor, el tipo se dignaba a orientar a los que le preguntaba alguna dirección (Casi un 1/4 de los pasajeros aprovechó su gran sentido de orientación, obvio!). Hasta hizo de guÃa turÃstica-ecuménica para los que estaban sentados en los primeros asientos. “Una joyita de chofer” venÃa pensando mientras viajaba.
Eso sÃ, en mi parada siguió de largo media cuadra, tanta charla lo distrajo. “Y bue, nadie es perfecto”, pensé mientras me acordaba del relato de Cortazar… y agradecÃa que mi viaje hubiera sido mucho más placentero.
Tags: Anécdotas, experiencias
Estoy comiendo un yogur a regañadientes. Pero ojo, no a regañadientes porque quisiera estar degustando una milanesa a la napolitana con papas fritas, sino porque no tengo hambre.
No, no tengo hambre. No, no comà nada en todo el dÃa. Café con leche, agua y mate… en ese orden, desde que me levanté. No, no estoy haciendo dieta.
A raiz de este extraño suceso me cuestioné si no me estarÃa pasando algo. Estaré ¿Enferma o deprimida ?… ¿O las dos cosas? Acto seguido me pegué una cachetada imaginaria: cuando tengo hambre, porque tengo hambre; y cuando no tengo hambre, porque no tengo hambre. Ya está, oficialmente, no hay cosa que me venga bien.
Conclusión, disfrutaré la falta de apetito mientras no me dure más de una semana (cosa que sinceramente dudo) y a ocuparse de cosas más trascendentales!
Tags: Anécdotas, cuestión de género?, dieta, hambre, inconformismo