Click, click, hurra!
La mujer envidiosa escucha lo que quiere para justificar su envidia, de pronto “adelgacé 3 kilos” se transforma en “adelgacé 13 kilos”. Lo lógico es la repregunta: “¿cuántos?”, pero no… la envidiosa prefiere no repreguntar (quizás en el fondo intuya que eligió escuchar mal) y enroscarse en pensamientos poco agradables.
Las mujeres envidiosas buscan con quién compartir. Siempre hay alguna envidiosa cerca con la cual repartir criticas.
Por lo general las mujeres envidiosas tienen amigas que se les parecen. No se si es porque les caen mejor, porque pueden hablar con libertad o simplemente las sienten inferiores (los envidiosos/as tienen problemas con su autoestima). A veces toman a una de punto, a veces a varias… y en el más enfermo de los casos todas se critican mutuamente. El único requisito es que la “damnificada” no se encuentre presente, motivo por el cual siempre la hacen a un lado. [si a usted no la/lo invitan nunca a las reuniones ya puede andar sabiendo por qué. Eso o usted es insoportable, en ese caso: hágase cargo!]
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La envidia es algo bastante molesto. Primero porque genera competencia y la competencia es algo estresante, después porque se generan fricciones innecesarias y por último porque si todos fueran como a los que envidian… el mundo serÃa como un gran espejo, y los espejos son bastante horrorosos (sino pregúntenle a JL Borges)
El/la envidiador/a es un/a espécimen frecuente, pero extraño/a.
¿Qué les hace querer ser, hacer o tener algo que el otro es, hace o tiene?
¿Qué les impide ser, hacer o tener? … ¿Por qué no usan esa misma energÃa de envidiar en algo constructivo para su propia vida y para la del prójimo?
¿Por qué en lugar de agredir a aquello que envidian, no se preocupan en amarse a sà mismos tal y como son? Por eso sostengo que el envidiador deberÃa empezar a mirarse un poco más a sà mismo y menos al que ha elegido poner al frente.
Desarrollar su autoestima y ser menos inmaduro.
He dicho!
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